El carácter de tu empresa

El filósofo James Sully y la escritora George Eliot defendían una idea tan sencilla como poderosa: el progreso es posible cuando asumimos la responsabilidad de construir un futuro mejor. A esa forma de pensar la llamaron meliorismo.

George Eliot escribió además una frase que siempre me ha acompañado:

«El carácter no se forma en un instante; se construye en los lentos intervalos de acción y sufrimiento.»

Creo que esa reflexión no solo habla de las personas.

También habla de las empresas.

Las organizaciones desarrollan un carácter propio. No aparece en un manual de identidad corporativa ni en una presentación estratégica. Se construye en las pequeñas decisiones cotidianas, en la forma de afrontar los problemas, en la actitud ante el aprendizaje y en la capacidad para mejorar incluso cuando nadie obliga a hacerlo.

Y, sobre todo, el carácter de una empresa, igual que su cultura, se respira.

He tenido la oportunidad de colaborar con alrededor de sesenta empresas. Una de las primeras cosas que más me ha hablado de su carácter no ha sido su estrategia, ni sus procesos, ni sus resultados. Ha sido la forma en que reaccionaban ante sus errores.

Algunas querían entenderlos y aprender de ellos. Otras preferían esconderlos, justificarlos o buscar rápidamente un culpable. En ocasiones, incluso los propios líderes parecían más preocupados por proteger su posición que por ayudar a mejorar a la organización.

He encontrado empresas en todo ese espectro. Y pocas cosas describen mejor su carácter que esa actitud frente al error.

Por eso siempre he pensado que la mejora continua vale mucho más como cultura que como metodología.

No consiste únicamente en optimizar procesos.

Consiste en desarrollar el hábito de preguntarse constantemente:

¿Cómo podemos hacerlo mejor?

Las empresas que progresan no son necesariamente las que poseen más recursos.

Son las que convierten esa pregunta en parte de su carácter.

Y, con el tiempo, ese carácter termina convirtiéndose en una de sus capacidades más valiosas.


Para seguir pensando…

¿Cuál dirías que es el carácter de tu organización frente al error?

¿Buscar culpables… o aprender para hacerlo mejor?